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Dios Contesta Oraciones

Mientras estudiaba en Memphis School of Preaching (MSOP), tuve un compañero que usualmente cantaba el mismo himno una y otra vez, el título de ese himno, “Dios es muy bueno”. Él no lo cantaba sólo cuando era el asignado a dirigir himnos en la capilla, pero durante los recesos, mientras conducía, caminaba, entrenaba, o simplemente hacía algo más. Él amaba ese himno. La letra es muy sencilla, y aunque hay algunas variaciones, básicamente es una canción para alabar a Dios porque Él es tan bueno, Él responde nuestras oraciones, y Él se preocupa por nosotros.

El inspirado y sabio Santiago escribió:

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:13-16).

La oración es la forma más poderosa de comunicación que tenemos. Cuando leemos la Biblia, escuchamos a Dios, pero cuando oramos, Dios nos escucha. Queridos hermanos y lectores, para los que son amigos de este siervo o lo siguen en Facebook, han de estar al tanto de una publicación que hice durante la semana pasada. En esa publicación, pedí oraciones de mis amados hermanos en nuestro nombre porque estábamos muy afligidos. Nos encanta y regocija estar de vuelta en Panamá y poner en práctica todo lo que aprendimos durante nuestro tiempo en MSOP, y sabíamos ya sobre las dificultades que íbamos a experimentar aquí. Una de ellas ha sido con respecto a la ayuda financiera, ya que, como todas las demás personas en este mundo, tenemos cuentas que pagar. La respuesta a esa publicación ha sido asombrosa. Muchos hermanos y amigos escribieron palabras de aliento y nos dijeron que nos mantienen en sus oraciones. Otros han sido capaces de enviarnos algo de dinero, otros empezaron a encontrar formas de recaudar fondos para ayudarnos y les estaremos agradecidos por siempre.

El tiempo de Dios es perfecto,

“Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:8-9).

Mientras que podríamos pensar, en ocasiones, que Dios está tomando mucho tiempo para responder a nuestras oraciones, Él es el que tiene el control. Él sabe el momento adecuado para darnos una respuesta. Los Cristianos necesitamos que esto se nos recuerde en ocasiones. En las primeras líneas de su carta, Santiago escribió:

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4).

Ha tomado mucho tiempo y muchas oraciones, pero estamos agradecidos de que Dios nos bendijo con una congregación que está dispuesta a ser la iglesia patrocinadora por el trabajo que hacemos por el Señor. Hoy por fin tenemos un grupo de hermanos que tienen la voluntad de ser nuestro punto de contacto en Estados Unidos. Un grupo de hermanos que están dispuestos a aprender más sobre nuestro país, nuestra familia, nuestro trabajo, e incluso nuestro idioma. Un grupo de hermanos que también están orando por más formas de hacer la obra del Señor [Mayores detalles acerca de esta congregación, y cómo puede contribuir a nuestro trabajo pueden encontrarse aquí (solo disponible en inglés)].

Uno de los comentarios que fue escrito en la publicación por una pareja a la que amamos mucho fue en lo que respecta a el siguiente pasaje,

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él” (1 Juan 3:16-19).

Queridos hermanos, el apóstol Pablo escribió a los hermanos en Roma, “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Romanos 12:15). Pedimos por oraciones porque estábamos afligidos, pero hoy, nos gozamos al saber que no estamos solos. Nos gozamos al saber que hay Cristianos fieles dispuestos a ayudar a los hermanos cuando sea necesario. Nos gozamos al saber que lo que hacemos no es para nosotros, sino para glorificar a Dios. Y nos gozamos al saber que ese mismo pensamiento está en la mente de miles de cristianos alrededor del mundo. Cristianos que saben que la palabra de Dios no se puede quedar en un solo lugar. Cristianos que saben que este mundo necesita a Cristo más que nunca. Cristianos que reconocen que ninguna de las “muchas” cosas que poseemos son por nosotros, sino porque nuestro Padre celestial nos bendijo con tenerlas.

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Santiago 5:13). Hoy, como todos los días de nuestras vidas, debemos recordar que “Dios es tan bueno, Él contesta oraciones y Él se preocupa por nosotros”. No nos olvidemos nunca de eso. Seamos los hijos fieles de Dios que están agradecidos a Él todo el tiempo. Vamos a darle las gracias también por Sus hijos fieles que se someten a hacer Su voluntad. Demos gracias por el gigantesco sacrificio que hizo nuestro Señor y Salvador Jesucristo, no sólo para aquellos que ya obedecieron y están en Él, pero para el mundo entero, trayendo la oportunidad que, a través de la predicación en su nombre, muchos pueden arrepentirse y venir a la obediencia del Evangelio, y convertirse en hijos fieles de Dios también.

Recordemos que nuestras oraciones no sólo son una manera de pedirle a Dios lo que necesitamos, pero también una manera de dar gracias a Dios por lo que tenemos (1 Timoteo 2:1). Recordemos que Él está para nosotros (Romanos 8:31). Vamos a estar siempre gozosos, orar sin cesar, y dar gracias a Dios en todo (1 Tesalonicenses 5:16-18). Vamos a servir a nuestro Padre celestial en todo lo que podamos todos los días de nuestras vidas. Confiemos en Él. Él está escuchando y esperando saber de nosotros, ¿has orado hoy?

¡Que Dios te bendiga!


Originalmente publicado en el blog del sitio web http://www.goyeintoall.org
el 15 de enero de 2018, y migrado a este sitio web recientemente.

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